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Sueños y espirales

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Cierra los ojos, tápate los oídos.

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Shhh. Silencio. Deja de gritar. Deja de quejarte. Deja de compadecerte. Shhhh. No escuches las voces. No atiendas los comentarios. Cierra la Biblia, o el Corán, o el Gita. No leas más. No leas nada. No eches cuenta ni de los infiernos ni de los cielos. Deja las vidas soñadas a sus soñadores. Que nadie viva por ti. Huye de las palabras. Huye de la comodidad. Huye del placer y del dolor. De las élites, de las clases, de los grupos, de los estamentos, de las tribus. Huye de todo lo mundano y vuelve a la Tierra. No hay mesías. No sigas a los predicadores, ni a los mensajeros, con o sin túnicas. Olvídalo todo. Olvida. Y vuelve. Vuelve. Vuelve a la esencia. Vuelve al nacimiento. Vuelve a la niñez. Vuelve al mundo. Vuelve al Universo. A la naturaleza. A la pasión, y a la desgracia. Vuelve al dolor. Vuelve a la risa. Vuelve a las estrellas, y a la Luna, y al Sol. Vuelve a sonreír. Vuelve a gritar. Vuelve a llorar. Vuelve a ti. No pienses, y salta. Y corre. Y vuela. Y corre. Y vuela. Y no pienses más porque no hay más. Porque no te queda mucho. Porque ya se acaba. Porque eres todo y nada. No te acobardes, no te asustes, no sufras más, no temas. Porque es absurdo. Porque nada hay que temer. Vuelve a ti, vuelve a la esencia de todas las cosas y deja de buscar. Ríe sin parar hasta que no puedas más.

Written by ertziano

28 agosto 2009 at 4:28 PM

Publicado en palabras

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Un lugar en el mundo

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Mi pasado es el eje de mi vida. He logrado un imposible viniendo de donde vengo, pero no he podido soportar el vértigo y he terminado por caer. Siempre he vivido en los suburbios, un lugar donde violencia y lealtad se mezclaban de una manera sutil. Entre ellos, tenía un hueco. Quizás no el más cómodo, pero era una posición de desprecio aliñada con respeto que me daban un lugar en aquel ninguna parte. Me sentía cómodo porque, a pesar de todo, yo jugaba un rol en aquel tablero que todos habíamos asumido. Por eso, nunca tuve demasiados problemas y pude, mejor o peor, relacionarme como un camarada más.

Sin embargo, llevo ya unos años fuera de aquella selva y cada vez sé menos cual es mi lugar en la corte. Ahora ya no suscito ni desprecio ni respeto, tan solo indiferencia, y eso me desquicia. Soy uno más en la carrera por un empleo o una nota. Uno más que cada vez se vuelve más débil. Para colmo, los paraísos soñados, como la universidad o el extranjero, eran mitos que con el tiempo se han demostrado falsos.

Hay algo que me perturba. La fauna que dejé atrás vuelve a atraerme porque la corte se demuestra apática ante la vida. La ofuscación con sus trofeos siempre de papel les veda el paso hacia la realidad de los sentimientos puros. Algo, que en aquella fauna, aún sobrevivía. Yo, no sé cual es mi lugar.

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En me demandant si je croyais en Dieu, j’ai répondu que non. Il s’est assis avec indignation. Il m’a dit que c’était impossible, que tous les hommes croyaient en Dieu, même ceux qui se détournaient de son visage. C’était là sa conviction et, s’il devait jamais en douter, sa vie n’aurait plus de sens. «Voulez-vous, s’est-il exclamé, que ma vie n’ait pas de sens?»

Camus – L’étranger

Written by ertziano

23 enero 2009 at 2:23 AM